Campo Ramón es una localidad misionera ubicada dentro del departamento de Oberá, cuya característica saliente es haber sido considerado el primer Municipio Ecológico. Allí se destaca la cooperativa agropecuaria El Colono, que produce la yerba Grapia Milenaria, libre de agrotóxicos.
Su presidente, Carlos Biechteler, cuenta que la cooperativa nació hace 28 años y que entre sus fundadores estaba su padre. «La yerba mate acá estuvo monopolizada durante mucho tiempo y no se les pagaba como correspondía a los productores. Ese fue el motivo por el cual un grupo de ellos se juntaron y de a poco armaron la cooperativa. A mi papá lo eligieron como presidente y estuvo al frente durante once años difíciles, donde no pudieron llegar a avanzar porque los Gobiernos de entonces no apoyaban al sistema cooperativo», recuerda.
La cooperativa hoy está conformada por 45 productores. «También les compramos a productores pequeños no socios, que son muy humildes, para darles una mano», dice el presidente y agrega: «Quienes integramos la cooperativa tenemos un sistema de certificación participativa donde somos nosotros los que cuidamos que nadie utilice productos químicos en nuestras plantaciones». Con una producción de entre 300 y 400 toneladas al año, Grapia Milenaria se puede adquirir por Mercado Libre y hay muchos distribuidores en Buenos Aires, como Alimentos Cooperativos. También exportan sus productos a Francia, España y México.
Un crédito que cambió todo
Los comienzos no fueron fáciles: «Como hijo de pequeño productor, que siempre es un sector castigado, me propuse hacer algo que sirva para todos. Fueron años difíciles, hubo que regularizar la documentación de la cooperativa. En ese momento, la provincia de Misiones comenzó a otorgar un crédito a las cooperativas para que se pague el precio que corresponde a los productores y fue así que accedimos a uno de ellos y empezamos a trabajar con tres secaderos en la zona que hacían el servicio de secar la yerba porque, hasta ese momento, al no tener uno propio, teníamos que pagar el secado». De a poco fueron creciendo y empezaron a construir un depósito para almacenar la materia prima. «Allí nace nuestra marca Grapia Milenaria», cuenta orgulloso Biechteler.
El nombre de la yerba surge de un árbol milenario, conocido como grapia, que se halla en una reserva ecológica de la zona. Nominarla así habla del compromiso de la cooperativa El Colono con la naturaleza y la agroecología.