Cauqueva celebra los 30 años


La cooperativa Cauqueva, de Jujuy, presenta nuevas producciones y responde a la crisis con más innovación y más trabajo.

21 enero, 2026

(ANSOL).- La cooperativa Cauqueva celebró 30 años de vida y de trabajo, apoyando familias agricultoras andinas, conservando semillas nativas, generando alimentos agroecológicos y acaba de lanzar un nuevo producto: los Pétalos de Papas Andinas.

El nuevo producto de Cauqueva comprende unos snacks saludables hechos con papas nativas de la región andina, en colaboración con la Universidad Nacional de Jujuy (UNJU). Además, se encuentra próximo a dar los últimos pasos para presentar la primera cerveza elaborada con maíz andino de la Argentina.

Los Pétalos de Papas Andinas vienen en dos variantes: una clásica y otra premium, que desarrollan una tecnología para absorber grasa, agregando valor nutricional. Este trabajo fortalece a las familias campesinas, a los productores locales y ya está disponible en diferentes ferias, mercados y puntos de venta cooperativos de todo el país.

Se fabrican en la planta que la cooperativa tiene en la localidad jujeña de Maimará, a partir de un proceso de fritado y secado, que dan un producto libre de químicos, que revalorizan cultivos ancestrales y son una alternativa saludable a los productos industriales.

La colaboración entre Cauqueva y la UNJU

El proyecto se gestó en colaboración entre la UNJU y Cauqueva, para dar un nuevo uso al almidón de la papa andina, apoyar a los pequeños productores de la Quebrada de Humahuaca, generar empleo y conservar la biodiversidad de los cultivos andinos.

Según narró a ANSOL uno de los fundadores de Cauqueva, Javier Rodríguez, «las papas tienen su historia». Todo comenzó con una fábrica de la localidad bonaerense de Balcarce, donde estaban haciendo papas en un proceso que apoyó el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y del que participaban algunos productores de Jujuy, pero hubo un problema en la cadena productiva y se frenó el proyecto. 

Entonces, una familia de productores jujeños fue al Ministerio de la Producción de Jujuy, solicitó ayuda y los integrantes del Consejo Federal de Ciencia y Tecnología consultaron a la UNJU, que les recomendó apoyar al proyecto y hacerlo con Cauqueva: «Nos preguntaron si nos sumábamos, dijimos que sí y acá estamos«, resumió Rodríguez.

El proceso de elaboración del producto duró alrededor de un año y medio. «Hubo, en realidad, dos procesos que nos transfirió la Universidad. Uno es el que llamamos papas premium, que tienen un baño de una solución de almidón que lo hacemos con un sistema artesanal. Antes de fritar las papas, se les hace un baño de almidón y eso hace que tengan mucho menos aceite. Aproximadamente, la mitad de la grasa que tienen las papas industriales«, contó Javier Rodríguez.

«Por otra parte, decidimos nosotros sacar un procedimiento más del tipo clásico, de papas fritas, tras una serie de ensayos hasta que le encontramos la vuelta. Compramos un secarropa para sacarle agua a las papas y así logramos avanzar en un procedimiento que no deja de tener rasgos artesanales y nos permite producir más cantidad que el otro sistema«, relató.

Cauqueva y la cerveza de maíz andino

Por otra parte, Cauqueva se encuentra en pleno desarrollo de dos tipos de cerveza producidas a base de maíz andino. «A partir de la experiencia de una compañera, empezamos a averiguar, hicimos un primer intento hace tres años y llegamos a una buena formulación, a partir de lo que nos indicó la Universidad, pero cuando quisimos repetirlo no nos salía bien», recordó Rodríguez.

«El año pasado, contratamos una persona que realizó todos los procedimientos. Nos acompañó en tres elaboraciones. Ahora, ya estamos largando las primeras cervezas para vender, pero queremos hacer primero una degustación para escuchar un poco cuáles son las opiniones y si hay que ajustar algo», explicó Rodríguez.

De esta forma, llegaron a elaborar las primeras cervezas de maíz morado, que tiene como característica un color violeta fuerte y un 5% de alcohol. Y la otra que está hecha con maíz amarillo, de color ámbar, más del estilo de las cervezas belgas, con más cuerpo y con un 8% de alcohol.

Por ahora, la producción es a baja escala en barril, tirada en el local de Cauqueva de Maimará, y la otra presentación será en botellas de vidrio de medio litro.

30° aniversario de Cauqueva

La cooperativa Cauqueva cumplió el 16 de enero 30 años de una experiencia que nació como una forma de enfrentar, de forma colectiva, los graves efectos de la situación socio económica en la Quebrada de Humahuaca de mediados de los 90.

«Pasaron muchas cosas en todos estos años, pero lo más importante es que pudimos hacer con dignidad cosas que al principio sólo eran sueños muy lejanos», señaló la organización en un comunicado en redes sociales.

A lo largo de su historia, desarrollaron espacios de formación y asistencia técnicafondos de microcréditos, decenas de alimentos con cultivos andinos como maíz, papa, quinoa, entre otros, produciendo de manera agroecológica y comercializando cooperativamente.

Además, sus productos siempre fueron concebidos desde el rescate de los cultivos andinos de la Puna y Quebrada Jujeña, cultivados de forma agroecológica, con tecnología solar para la deshidratación y certificados como libres de gluten (sin TACC).

Entre sus logros, la organización destaca también, la conservación de cientos de semillas milenarias de cultivos andinos, la construcción de la planta de producción y el desarrollo de 70 alimentos basados en cultivos andinos.

El próximo 31 de enero, la cooperativa Cauqueva presentará en su predio tanto las papas fritas como las cervezas en base a maíz, libres de gluten. «Esperamos que sea una buena combinación con los chizitos que venimos haciendo hace años y que nos potencie«, dijo Javier Rodríguez.

Sobre los 30 años de Cauqueva, Javier Rodríguez repasó: «Arrancamos con 25 grupos que conformaron la cooperativa. Como parte de toda la Quebrada, cada grupo tenía sus representantes que con el tiempo llegaron a ser 175, y ahora son 120, más o menos».

«Al comienzo teníamos agricultores de los alrededores de Humahuaca, Tilcara, Maimará, Tumbaya, Iruya y de La Puna. Se decidió arrancar con hortalizas y empezamos vendiéndolas a diferentes mercados», sostuvo Rodríguez.

«Después, abrimos un puesto propio en el mercado de concentración de Jujuy y empezamos a recorrer ferias y mercados, hasta que en un momento le encontramos la vuelta en el año 2000 de vender con envases diferenciados y productos presentados de manera diferente. Ahí, pudimos llegar al mercado central de Buenos Aires y Córdoba; eso fue un logro increíble«, remarcó.

«En el 2001, nos agarró el corralito y nos acostó porque era todo pago bancarizado y no pudimos continuar con el esquema. Fue ahí que decidimos empezar con los cultivos andinos. Al principio, en bruto, y después, empezamos a hacer alimentos. Fuimos evolucionando en estos 30 años», subrayó.

Por otro lado, Rodríguez también destacó parte de los procesos políticos y sociales que se dieron a partir de los diferentes procesos de trabajo que realizaron. «Yo creo que Cauqueva es un hecho político porque no era considerado posible un desarrollo así en el mundo campesino indígena y eso ya es un mensaje». 

«A nivel social, Cauqueva siempre hizo aportes en términos de cultura y formación en general, en toda la región. Desde alfabetización a capacitación, a cuanta organización quisiera algún apoyo, pero además compartimos el 50 por ciento de todos los subsidios recibidos con otras organizaciones, o incluso con familias que no eran integrantes de Cauqueva», destacó el integrante de la cooperativa.

Cauqueva y la Red de Alimentos Cooperativos

En cuanto a la importancia tuvo la Red de Alimentos Cooperativos en la vida de Cauqueva, Rodríguez consideró que «esa es la estrategia principal. Tenemos que construir la cancha propia y, de alguna manera, la Red es la construcción de una cancha propia; un ámbito democrático donde las organizaciones participan plenamente».

En cuanto a la situación actual, Javier Rodríguez sostuvo que «es un momento que hay que tomárselo con mucha paciencia porque, hay un bajón anímico importante en el sector, y un cierto contagio de la salida individualista, de sálvese quien pueda».

«Pero creo eso va a pasar, que en general las personas que apostamos por la salida colectiva vamos a ir sintonizando mejor la cuestión y vamos a terminar tal vez ajustando viejos mecanismos. Es un tiempo importante para hacer autocrítica, mejorar cosas, entender otros procesos y otras líneas de pensamiento; estar abiertos, ser muy tolerantes y muy pacientes, pero con la idea de que esto va a pasar y va a ser una oportunidad de dar un salto importante», concluyó Javier Rodríguez.

Identificarse dejar un comentario
Alimentar Ciudades cerró el año en La Plata, con una jornada de conclusiones